lunes, 21 de noviembre de 2011

El curioso... ¿impertinente?

"La falta de curiosidad intelectual es la nota dominante en la España presente. ¿Cómo haremos para que interese un libro, un cuadro, un paisaje, una doctrina estética, una manifestación nueva del pensamiento? Reposa el cerebro español como este campo seco y este pueblo grisáceo. No saldrá España de su marasmo secular mientras no haya millares y millares de hombres ávidos de conocer y comprender”.


                                                                        J. Martínez Ruíz, Azorín; epílogo de Castilla (1912).

Lo poco que escribo (de momento) y lo que recurro a las citas... Igual porque mi mente no es lo suficientemente brillante para describir ciertas ideas. A lo mejor por darle de nuevo voz a personajes que vamos dejando en el olvido. O a lo mejor para darnos cuenta de que no somos tan diferentes en algunos aspectos a generaciones pasadas. 

Dicen que la curiosidad mató al gato, pero no somos gatos. La curiosidad, en mi opinión, debe ser una de las bases principales de la educación.  Ser curioso en el sentido de querer aprender, de querer conocer el mundo que nos rodea. Es importante que los adolescentes aprendan en las clases, por supuesto, pero también que sean capaces de aprender por ellos mismos fuera de ellas. La curiosidad debe ser potenciada desde los colegios e institutos como una herramienta importante en la formación del estudiante. La curiosidad implica adquirir, ampliar y contrastar conocimientos; aprender fuera de las aulas y, lo más importante, adquirir un hábito que perdure en el tiempo más allá de la etapa escolar.
Otra cosa es que se quiera, claro está, pues supongo que para algunos será bastante más cómodo seguir una línea claramente definida que darle alas al alumno para que aprenda cosas diferentes.

Pero bueno, se supone que hemos superado esa fase en la que la educación era una herramienta de control de la sociedad. Se supone.



martes, 8 de noviembre de 2011

LECTURA Y PROGRESO

"Muchas invenciones, muchos adelantos se han hecho en el siglo actual en otros países; pero ni las máquinas de vapor, ni los globos, ni el gas, ni los caminos de hierro, ni tantas aplicaciones útiles para la industria, han producido mayor beneficio que las publicaciones baratas. La lectura es la base de la instrucción; la instrucción es la primera rueda de todas las máquinas, el móvil de todas las riquezas; un pueblo que no lee opondrá una fuerza invencible a su prosperidad".


(Mesonero Romanos, 1836)